LA ERA DE LA CIBERGUERRA HA LLEGADO

¿SOBREVIVIREMOS AL CAOS DIGITAL?

Sigmund Freud explica nuestra predisposición a la guerra como el inevitable “desborde de la pulsión agresiva de la naturaleza humana que a la par de la sexualidad, exige satisfacción”.

La idea de que a nivel ADN los seres humanos jamás dejaremos de ser agresivos, territoriales y propensos a pelear contra los otros que no son como nosotros, nunca ha sido probada científicamente, pues aún no se ha logrado aislar el gen de la violencia autodestructiva de la especie autoproclamada como la más “inteligente del planeta”. 

Sin embargo -y qué ironía- cuando surge la Ilustración para tratar de explicar qué somos y quienes somos a la luz de la ciencia y la razón, Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau concluyen que en el amanecer de la sociedad se vivía un “estado de guerra horrible y permanente” en donde ”todos peleaban contra todos”.

Es entonces que nace como arquetipo la imagen de ese grupo de seres homínidos, que armados de mazos de piedra tallada y afiladas lanzas de madera, se preparan para atacar o defenderse de un enemigo común. La conjunción de fuerza, experiencia, estrategia grupal y liderazgo son señales inequívocas del proceso evolutivo del ser humano, pero lo que es de llamar la atención es que desde la mismísima prehistoria surge la relación entre tecnología, progreso y conflictos bélicos. 

Y desde entonces a la fecha, estos tres elementos concatenados siguen evolucionando exponencialmente, hasta llegar al siglo XX, cuando la guerra se convierte en un fenómeno global que causa la muerte de millones de seres humanos, mucho dolor, pobreza y desesperanza.

Sin embargo, la carrera por lograr el mejor desempeño bélico apelando a la constante “tecnología-guerra-progreso”, derivó también en la creación y descubrimiento de grandes inventos y avances científicos que permitieron a la sociedad del siglo pasado dar un “salto cuántico” hacia el futuro de hoy.  

La energía atómica, la penicilina, el caucho sintético, los ordenadores, los satélites y el radar, por mencionar tan solos algunos, fueron inventos de guerra que nos encaminaron a lo que hoy se conoce como “Cuarta Revolución Industrial”; una era que, para definirla de una manera sencilla, resulta de la integración de la inteligencia artificial en todos los ámbitos del ecosistema humano, la conectividad físico-digital y la creación de metaversos. 

Por supuesto, si el progreso y la tecnología avanzan, la guerra también evoluciona en su maldad y efectividad. Hoy, a raíz del conflicto Rusia-Ucrania, el espacio de la red se ha transformado en un campo de batalla  híbrido, en donde ordenadores, teléfonos móviles y tabletas se han convertido en poderosas armas digitales con las que 300.000 ucranianos pertenecientes al Ejército de Tecnología de la Información, coordinan ataques cibernéticos denominados “DDoS”,  cuya consigna es “tirar” las páginas web de los ministerios rusos de Cultura y Energía y otros sitios estratégicos. 

Por su parte, la cuenta Twitter de Anonymous, grupo de hacktivistas asociado libremente, ha declarado abiertamente la ciberguerra contra el gobierno ruso. 

Y en una respuesta casi inmediata, el grupo de ciberterrorismo denominado “Conti”, publicó un mensaje en su sitio de la dark web, manifestando su “pleno apoyo al gobierno ruso” y amagó con realizar una serie de acciones a través del “ransomware” -un software malicioso o malware- cuya función es secuestrar e inutilizar sistemas estratégicos de seguridad e inteligencia militar, impactar la infraestructura económica, coptar el acceso a la nube, y crear con todo esto, el caos masivo a través de un “apagón digital”, el cual, como misil teledirigido, dejaría indefenso y vulnerable no solo al enemigo, sino por el efecto dominó, a toda la humanidad dependiente de la tecnología digital. 

La pregunta es ¿sobreviviríamos a un ataque cibernético de tal magnitud?: La respuesta nadie la tiene, pero las posibilidades son escalofriantes. A manera de predicción, el notable físico Stephen Hawking declaró en el año 2014 que “la inteligencia artificial augura el fin de la raza humana”. Sin lugar a dudas, Hawking sabía algo al respecto…

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