LA GUERRA DEL FÚTBOL

LA LUCHA ESTÁ EN LA CANCHA Y LA BATALLA EN LA PANTALLA

Arranca el Mundial de Futbol de Qatar y los ánimos se encienden a nivel  global . La guerra armada, la de los misiles  y las declaraciones políticas  , siguen ahí latentes, pero ya no ocupan la primera plana de los medios de comunicación. Las batallas de 90 minutos,  camiseta contra camiseta acaparan la atención  y aunque  muchos no sepamos a ciencia cierta donde queda la Ciudad de Berdyansk en donde  la invasión rusa se pelea calle por calle,  o peor aún,  no  ubicamos perfectamente cuales son las naciones que tienen frontera con Ucrania,  lo más seguro es que en el caso  de México, la gran mayoría sabemos que por lo pronto, los enemigos a vencer de nuestra selección son  primero Polonia, que no es una selección nada fácil, y después contra Argentina,  favorito para conquistar la Copa, y en un tercer partido contra  Arabia Saudita, los anfitriones del Mundial.  

Lo cierto es que la mirada , las esperanzas y las dudas están centradas en Qatar,   una nación árabe de la que hasta hace muy poco tiempo se tenía una vaga   percepción  geopolítica y la referencia generalizada era su riqueza económica,  su clima desértico y sus arraigadas costumbres conservadoras derivadas de sus creencias religiosas.  

Hoy ,Qatar es el epicentro de  una encarnizada batalla entre naciones por la conquista del balón  y la gloria futbolera. Quizá pudiera resultar exagerado decir que el Mundial es una  Guerra, sin embargo, no hay que olvidar que el conflicto entre dos facciones  ya que encarna una disputa que lleva a la victoria frente a un contendiente uniformado de un color distinto al  que representa a su nación. y según algunos estudiosos del futbol como reflejo instantáneo de la política en cada celebración mundialista  y en esta ocasión,  el veto a la selección representativa de  Rusia  tiene más que ver con la política que con el deporte. 

Pero este fenómeno no es algo nuevo. En sus orígenes , y como documenta  la plataforma el periodista Fernando Carrión en la plataforma española  worksbepress “el fútbol fue considerado como un mecanismo para batir y aniquilar al enemigo; ese era el sentido de la victoria; tan es así que,   en Inglaterra, la primera “pelota” utilizada para jugar fútbol fue la cabeza de un soldado romano muerto en batalla. Tan brutal y sangrienta era esta práctica que fue prohibida en varios momentos y lugares”. 

Sin embargo,  y ahondando un poco más en los “hilos ocultos” que tejen la complicada trama futbolística, Paul Auster,   fanático del  deporte del balón ,  pero detractor de la industria  futbolera como muchos otros  intelectuales ,apunta que “el fútbol desde la segunda mitad del siglo XX el fútbol se ha convertido en un referente emocional. Sobrepasa en algunos casos los límites del deporte. Los Mundiales, por ejemplo, provocan la exaltación de cierto fervor patriótico. En muchas ocasiones, dicha exaltación hace que un simple equipo de fútbol asuma la representación del conjunto de un país.” 

Pero más allá de las  implicaciones emocionales del futbol-nacionalismo, existe otro campo  de batalla que como en toda guerra hay que observar a través de la idea de que en conflicto entre dos naciones cuyos intereses se contraponen,  la pregunta es ¿quién es en realidad quien  obtiene una ganancia de este conflicto?  Aquí es donde entra a la cancha otros  jugadores que no sudan  ni se ponen en peligro de  sufrir lesiones en la cancha, o  regresar a sus países de origen con la gloria,  o el fracaso, en las maletas: Por supuesto , los gobiernos de las  naciones  sedes obtienen una ganancia en imagen, promoción turística  y visibilidad  global para lo cual realizan  fuertes inversiones, y en el caso de Qatar se estima que alcanzo  una suma total de 1696 millones de dólares. Pero aún hay otra ganancia en este negocio de enfrentar al  mundo a través de un balón y se trata de los derechos de transmisión y publicidad. En este rubro las cifras son estratosféricas ,  y en esta cancha mundial, las batallas entre cadenas televisivas, plataformas y marcas comerciales son verdaderamente encarnizadas, pues sin  bien es cierto que la televisión desde sus comienzos transformo el mundo del fútbol en  un negocio, una franquicia, que se vende al mejor postor,  en esta primer mundial después de la `pandemia , la cancha ya no es tan pareja  como antes,   y los espacios digitales están demostrando que pueden darle una goleada épica a los medios tradicionales. 

¿Quién pierde y quién gana en cada mundial? Por lo `pronto, esperemos que más allá de cualquier tema político o comercial ,  el deporte predomine en  este espejo de nuestra realidad llamada futbol… el deporte del hombre.

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